Maradona, el fútbol argentino y una obra del destino

Federico Caldano (@CaldanoFederico)

La noticia que todo el mundo del fútbol no quería escuchar, llegó en el mediodía de este miércoles 25 de noviembre. Diego Armando Maradona, astro del fútbol mundial, falleció a sus 60 años en su casa de Tigre a causa de un paro cardiorespiratorio. El «Diez» se había instalado allí luego de haber sido operado en la cabeza por un hematoma subdural.

Como muchos lo han dicho a lo largo de su vida, Diego era un mito viviente y con su partida, será eterno. Su vida, desde siempre, ha estado llena de paradojas y existen cosas que solo se explican con sólo nombrarlo. Como si fuera poco, su muerte tampoco fue la excepción, porque el final de su vida llegó luego de su regreso al fútbol argentino y de innumerables reconocimientos en todos los estadios. Dicho esto, también tendría un increíble broche final.

Gimnasia y Esgrima La Plata sería el lugar dónde el «Pelusa» depositaba todas sus ansias para volver al fútbol local. Un 15 de septiembre de 2019, pisaba el césped del Juan Carmelo Zerillo para provocar el delirio de todos los hinchas del «Lobo». En su debut, cayó por 2-1 frente al Racing de Eduardo Coudet, campeón de la Superliga 2018/2019.

Diego Maradona volvería al fútbol argentino para dirigir Gimnasia. Foto: Diario Norte

Pero el reconocimiento en La Plata no sería el primero para él, ya que a lo largo de los partidos, fue recibiendo distintos homenajes en todas las canchas del fútbol argentino. Como si fuera una mueca del destino, con esta triste noticia se puede interpretar como que terminaron siendo una despedida. Uno de los más emblemáticos tuvo lugar en el Estadio Marcelo Bielsa, cuando el «Tripero» visitó a Newell’s en Rosario.

Su paso por la «Lepra» como futbolista quedará para siempre marcado en la retina de los rosarinos. Fue un paso fugaz y un amor eterno, que volvían a abrazarse en vísperas de su cumpleaños, un 29 de octubre de 2019. Además, su equipo le regaló una notable actuación, goleando por 4-0 en la fecha 11,  en lo que sería su segunda victoria dirigiendo al equipo platense.

Pero habría dos homenajes más que también se destacaron entre todos. El primero, por la fecha 18 fue en el Tomás Adolfo Ducó. Un estadio de Huracán colmado recibió al ex técnico del Dorados con la presencia de Miguel Brindisi, ex socio en la cancha cuando consiguió el Metropolitano 1981 con Boca. Y había más, porque tres fechas más tarde sería volvería ser homenajeado.

Otro de los más significativos tuvo lugar en el Estadio Libertadores de América, cuando su equipo enfrentó a Independiente. En esta ocasión, fue recibido por Ricardo Bochini, campeón del mundo en México 86 y un referente para él en lo futbolístico. Tiempo atrás, había reconocido: «Usted me enseñó a querer la pelota. No importa el equipo. No importa la camiseta. Usted me enseñó a buscar la pelota».

Maradona sería homenajeado otra vez en el Ducó con la presencia de Brindisi. Foto: Fox Sports

El broche final sería tan místico como todo lo que lo envuelve. Su último partido con público, previo a la pandemia por Coronavirus, fue en La Bombonera, en su casa y con su gente. Ese día, el equipo que dirigía caía 1-0 pero el conjunto de sus amores se convertiría campeón al arrebatarle el torneo a su rival de todos los tiempos, River. Sería ovacionado por todo el público «Xeneize» que luego festejaría el campeonato.

Hasta en eso hubo magia y si bien para algunos fue simplemente un jugador del fútbol, este deporte no es tan simple. Con su pierna izquierda, llevó a la Selección Argentina a la cima del fútbol mundial, burlándose de los ingleses y vengándose a puro potrero de aquella absurda guerra de Malvinas. El fútbol argentino le rindió homenaje y pudo despedirlo. Un superhéroe de carne y hueso, que seguirá siendo recordado por los siglos de los siglos.

Hasta siempre, Diego.

Foto destacada: El Intra Sports

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