Diego Ibarburu (@DiegoIbarburu)
En un partido atravesado por el ruido de los disparos y las explosiones en las adyacencias del estadio Romelio Martínez, Junior y River empataron 1-1 dejando abierta la definición del Grupo D de la Copa Libertadores. Miguel Borja abrió el marcador para los barranquilleros, mientras que Paulo Diaz anotó para el equipo de Marcelo Gallardo en tiempo adicional.
1-El rival más incómodo: En la previa del Superclásico, River tuvo que viajar a Barranquilla para enfrentar al más exigente de los rivales que le tocaron en el grupo. El equipo de Gallardo ya había sido superado durante buena parte del partido jugado en Buenos Aires, por lo que no sorprendió que los colombianos dominaran el trámite desde el principio a partir del alto nivel técnico de sus jugadores, que se evidenció en la calidad de los pases, los controles y en el criterio general para jugar. Junior tuvo la pelota y la trató bien.
2-Equipo alternativo con bajo vuelo: El desempeño de River en el primer tiempo no fue categóricamente malo, especialmente se vio una valiosa intención de Milton Casco y Alex Vigo de pasar al ataque para intentar abastecer a los delanteros y por momentos lograron generar aproximaciones al arco del uruguayo Sebastián Viera. Sin embargo no encontraron buenas resoluciones de los delanteros, especialmente de Agustín Fontana, quien empieza a dejar dudas respecto de sus condiciones para jugar en River. Con Julián Alvarez y Federico Girotti algo incómodos y bien controlados por la última línea colombiana, los ataques del equipo “Millonario” se tornaron inocuos, mientras que Leonardo Ponzio y Bruno Zuculini no terminaban de repartirse correctamente el mediocampo.

3-El Gol: A los 19 minutos, tras un ataque de River sin resolución, una salida rápida de Luis González dejó pagando a Ponzio y permitió que John Pajoy habilitara con un excelente toque a Borja, quien con gran jerarquía controló el balón, aguantó la embestida de Paulo Díaz y esperó el momento justo para tocar suave ante la salida de Franco Armani. Un gol para destacar por su gran factura y porque Junior conseguía rápidamente lo que intentó sin éxito en Buenos Aires: hacerle verdaderamente daño a River y no quedarse en las buenas intenciones. Con la ventaja, el equipo de Luis Amaranto Perea controló todo ese primer tiempo y pudo haber aumentado en algunas ocasiones.
4-A buscar algo: Para el complemento Gallardo dispuso de entrada los ingresos de Jorge Carrascal y Agustín Palavecino, a quienes pocos minutos después se les sumaron Rafael Borré y Matías Suarez. Claramente el entrenador “millonario” buscó formar un River A ante la falta de respuestas del once que inició el partido. Incluso la fisonomía del equipo recién terminó de verse con claridad con la aparición de Fabricio Angileri cuando promediaba la segunda etapa. Ya renovado en todas sus líneas, River empezó a ganar la pelota y a buscarle la vuelta a un partido que, de terminar en derrota, lo dejaba en una situación incómoda de cara a las últimas dos fechas.
5-Premio y castigo: Junior afrontó el segundo tiempo con una postura muy diferente a la del primero, algo que llamó la atención porque tenía todo dado para seguir dominando a River y conseguir su primer triunfo en la fase de grupos. Sin embargo, se retrasó y le fue cediendo la pelota al equipo visitante, se cargó de amarillas (5 en total en la segunda etapa), y dejó la sensación de cierta falta de temple para resolver el partido. Los de Gallardo, por su lado, fueron mejorando la calidad de sus ataques y con posesiones cada vez más largas y profundas terminaron cansando al equipo local. Así fue que en tiempo adicional, un córner de Angileri encontró a Paulo Díaz bien ubicado para desviar la pelota y dejar fuera de carrera a Viera. El chileno festejó un gol que venía mereciendo, y River se llevó un punto valioso en forma de premio a la paciencia.
Foto destacada: @RiverPlate