Diego Ibarburu (@DiegoIbarburu)
Con goles de Matías Suárez y Gabriel Hauche, River y Argentinos Juniors empataron 1-1 por la Ida de los Octavos de Final de la Copa Libertadores. El partido jugado en el “Monumental” contó con un correctísimo arbitraje por parte del brasileño Bruno Arleu, quien amonestó a varios jugadores producto de un trámite intenso. La revancha se jugará en La Paternal el próximo miércoles a las 21:30 horas.
1-De igual a igual: Argentinos llegó al Monumental con varias razones para no sentirse menos que River. Una victoria reciente en Nuñez por el torneo local, la buena racha de su entrenador frente a Marcelo Gallardo y, fundamentalmente, el haber arribado a la llave de octavos de final clasificando primero y holgadamente. Esto que parece un mero compendio de antecedentes quedó evidenciado perfectamente en el primer tiempo: en todos los aspectos del juego se vio un partido parejo, de ida y vuelta, y de resultado incierto. No defraudaron, al contrario, dejaron una muy buena imagen en el primer enfrentamiento entre equipos argentinos tras la Copa América.
2-Virtudes y defectos: los goles llegaron de forma natural. El de River, por un pase magistral de Paulo Díaz -otra vez el jugador más claro de su equipo-, que dejó sólo a Braian Romero para que éste le ceda el gol a Matías Suárez. No fue la única vez que el equipo de Gallardo pudo quebrar la última línea de su rival: a los 35 minutos el propio Suárez desperdiciaría un clarísimo mano a mano que River lamentaría pocos minutos después cuando, tras un lateral en ataque en el sector izquierdo, Argentinos puso la pelota en el área de Franco Armani y encontró dos cabezazos, primero de Jonathan Sandoval y luego de Gabriel Hauche para empatar el partido.
3-Bichos en todas partes: Más allá del resultado, lo que prevaleció en el partido fue el buen despliegue y repliegue de Argentinos Juniors. Por momentos presionando bien arriba, por momentos copando la mitad de la cancha o, ya hacia el final del partido, conteniendo con mucha gente los avances de la “Banda“, fueron las camisetas rojas del equipo visitante las que aparecían más enteras ante cada situación del juego. Dándolo todo desde lo físico y siendo inteligentes para cortar con falta las veces que fuera necesario, así disputó el partido el equipo de La Paternal, que cuando tuvo que jugar, encontró en los pies de Gabriel Florentín el cambio de ritmo y en Gabriel Avalos la potencia para aguantar y desequilibrar en el último cuarto de la cancha.
4-Sin magia. Más allá de que River respondió bien desde lo físico al duro partido que le planteó su rival, quedó en deuda en cuanto al volumen de juego. Dio la sensación de que le faltó algún hombre más en el medio para desgastar a lo volantes de Argentinos, que terminaron jugando bastante cómodos. Esta lectura posiblemente también la hizo Gallardo cuando mandó a la cancha a Jorge Carrascal en lugar de Suarez, pero el colombiano sigue sin poder ser decisivo en sus ingresos. El que sí entró bien y dejó la sensación de que puede tener más minutos de aquí en más, es José Paradela. Atrevido para jugar y muy movedizo, el ex Gimnasia encontró juego por distintos sectores de la cancha y mejoró las aproximaciones de su equipo.
5-Se picantearon. Tras el pitazo final del intenso partido que disputaron River y Argentinos se pudo ver una situación particular entre los entrenadores que pareció ilustrar lo que se vivió en el campo de juego: un diálogo cordial pero cargado de tensiones donde no faltaron miradas, sonrisas y gestos con las manos en clave de algún tipo de disputa conceptual. Así se puso punto final a la primera mitad de una serie que tiene final abierto y promete emociones, entre dos de los mejores equipos del país.
Foto destacada: @RiverPlate